Cuarto de siglo

Como esa hoja que cuando se ha secado cae, le sopla el viento llevándola a cualquier parte y cuando va caer pasa un chiquillo corriendo y le intenta dar una patada y no hace otra cosa que darle vida  y ésta empieza de nuevo a volar en busca de otro escenario que le de vida y siga volando y siga y siga y siga… pues yo soy como una hoja de esas, una hoja que hoy hace justo 25 años que no para de ir de lugar en lugar y de recorrer mundo sin realmente saber a donde ir y a donde le deparará el futuro.

Hoy hace 25 años que mací y como bien merece una fecha señalada como es cumplir un cuarto de siglo, toca hacer resumen de todo lo vivido en estos años. Esto quiera o no es bastante difícil de hacer porque no sé muy bien como enfocarlo. Podría empezar a nombrar a todas las personas importantes de mi vida, a todas las que han pasado por ella y han hecho que yo haya crecido o simplemente que hayan estado conmigo cinco minutos. Es muy difícil, en serio. Son tantas las personas las que me componen, son tantas las que han pasado por mi vida que se me haría imposible nombrar una a una a todas ellas. Por supuesto tendré que hacer mención a mi familia que es lo más importante de mi vida en estos 25 años. Mi madre, no sólo me dió la vida, si no que cada día me da vida. Mi padre, Dios, mi padre. Vaya ejemplo de lucha este hombre que acaba de pasar por un cáncer que le pintaban tan mal y le pusieron las perspectivas tan lejos de nosotros. Mis hermanos… eso si que son amigos invisibles, nunca te crees que están, haces vida casi sin tirar de ellos y cuando menos te lo esperas y cuando más los necesitas,!tachán! ahí están ayudándote y guiándote en lo que pueden. Y de mi familia… mejor paro, no es plan de ponerse a llorar y estoy diciendo que no quiero ponerme a hablar de personas.

¿Qué digo de mis amigos? Pues eso, que no tengo ganas de llorar…

Para hacer resumen también podría ponerme a describirme y a hablar de mi y de como soy pero creo que eso no lo puedo o no debo hacerlo yo. Soy Fran Moya, soy como soy. En 25 años sólo puedo decir que la gente me trata muy bien, que caigo mal y caigo bien pero el que ven es Fran, no hay más. Ese es muchas veces mi error, ser transparente en los sentimientos a las personas y en las maneras, mostrarme tal y como soy, pecar a veces de callar y otras tantas de hablar demasiado. Soy cariñoso y soy una persona alegre y con sentido del humor. A veces aparento ser chulo pero quienes me conocen saben que realmente soy un mierda. No sé qué mas puedo decir de mi al mirar atrás en estos 25 años, seguro que me dejo muchas cosas pero es que no debo decirlo yo, no creo que pueda tampoco describirme con objetividad. Si, me quiero, ¿qué quieren?. Pero lo que si puedo decir en estos 25 años es que me siento orgulloso de lo que he hecho y de como soy, soy muy consciente de todos mis fallos, soy muy consciente de que la cago constantemente, sé que tengo un pedazo de libro de instrucciones que a veces es difícil de entender, sé que tengo mucho malo pero también que tengo mucho bueno. Estoy orgulloso de todo lo que hago porque en estos 25 años creo que nadie me puede decir que soy mala persona, nadie me podrá achacar maldad, como dije hace poco: “hago las cosas mal lo buenamente que puedo”.

Últimamente siempre me pasa esto a la hora de ponerme a escribir, sólo sé escribir los problemas que me causa el ponerme a escribir. No sé por dónde se me escapa la creatividad y no sé por dónde sacar lo que siento al cumplir 25 años, es que es todo un poco extraño. Son años muy difíciles y situaciones muy grandes las que estoy pasando en años y plazas muy grandes en las que torear. Dónde siempre nadé ahora me ahogo y dónde me ahogaba ahora nado. Sólo puedo decir para acabar que estoy en un momento de mi vida que en el que me siento muy feliz en lo personal, soy transparente como nunca, estoy feliz, soy alegre, le sonrío a la vida gracias a la gente que me rodea, a mi familia, a mis amigos, a mi sobrina preciosa y sobre todo a mi novia. Una persona tan pequeña en apariencia y que es tan sumamente grande para mi y que es la culpable de todo eso. Pero es que en estos momentos me siento tan mal en los profesionalmente hablando, en lo que valgo, en lo que soy, en lo que seré. Estoy bastante perdido y no creo que la situación del país y del entorno haga que me pueda plantear nada y pueda hacer que esta parte de mi vida la vaya a cambiar en poco.

Es extraño, será la madurez… sólo sé que no puedo decir nada más de mi cuarto de siglo, estoy en esos días en los que no hago las cosas bien sin darme cuenta y lo hago pasar mal a las personas que más quiero y no me sale mucho más que escribir.

Gracias a todos los que pasaron y a todos los que están. Gracias a mi familia por hacerme, gracias a Lucía por aguantarme y gracias a mis amigos por serlo.  Espero que dentro de 25 años la vida haya cambiado mucho, todos seamos muchos más felices y sobre todo, que todos nos recordemos como buenas personas y que si estuvimos en nuestras vidas, mereció la pena.

Gracias.

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2 Comentarios

  1. Las gracias te las tenemos que dar los demás a ti, por dejarnos formar parte de tu vida y habernos ofrecido un hueco en tu cuarto de siglo vivido. Gracias por ser Fran Moya siempre, eres una persona maravillosa, con el único defecto de ser demasiado bueno y alegrarnos la vida a los que te rodean y la virtud de asumir tus errores y saber pedir perdón.

    Gracias por existir cariño. Te quiero muchísimo.

  2. Querido amigo, querido hermano

    ¿Cómo expresar tantas cosas? Llegaste a mi vida fruto de aquel llamado “Efecto 2000”. No se estropearon los ordenadores, ni el mundo explotó, ni las tostadoras cobraron vida y tampoco mi minicadena se tragó mi cd de Joan Manuel Serrat, que por entonces, al igual que ahora, escucho cuando necesito encontrar mi calma. Sin embargo, como todo año, fue un año de cambios y con él llegaste tú. Y desde entonces han pasado 12 años.

    Miro atrás y te veo haciendo barquitos conmigo – sabes que los conservo – con tu melena, con tus cosas del Betis, cantándome carnavales, cantando a mi lado en el bus del Camino aquello de “La historia comienza el día que la Reina de Castilla con pasión se enamoró…”.
    Miro atrás y te veo conmigo callejeando en Semana Santa, en Feria con una jarra de rebujito, en el murito, en la Llamas, en la playa, comiendo pipas, comiendo pitufitos hasta reventar para que yo me forrase una carpeta con los plastiquitos (nunca la hice y ahora tengo una carpeta mucho más molona, así que para otra ocasión).
    Miro atrás y también te veo “espiándome” para asegurarte de que de verdad estaba aprendiendo a montar en bici, encuadernando mis apuntes de Filosofía, cantando en el coche, tumbados en la playa mientras todos dormían y nosotros inventando vidas ajenas, como la de “la Maribel” que venía caminando romanticona por la orilla de la playa.
    Miro atrás y te veo muy diferente a mi fondo y a mi forma, pero a la vez tan complementario.

    Miro a mi lado y te sigo viendo. Y no sabes cómo se me llena el alma al ver que por muchos años que pasen, los amigos – los de siempre – siguen caminando a mi lado a pesar de todo. Sigo viéndote a mi lado, a pesar de las historias, de los estudios, de las personas y del tiempo. Sigues a mi lado, al otro lado de la red, del correo, del teléfono o de la mesa del bar. Sigues a mi lado, completándome, cuando no compartimos las mismas ideas sobre las cosas que pasan en nuestra sociedad; cuando el pasado nos asalta para arrancarnos una sonrisa y refugiarnos en sus brazos y cuando el futuro nos mete prisa para tomar decisiones.

    Por esas veces que no hablamos nada y de pronto lo hablamos todo. Sabes cómo soy y sé cómo eres. Y por esa sencilla razón sabemos que podemos contar con la amistad que nos une y hacer el camino más fácil.

    Te deseo muchísimas felicidades, otra vez. Y te felicito, por vivir en estos tiempos difíciles y salir adelante con una sonrisa; te felicito, porque te he visto sufrir, por los obstáculos que te ha puesto la vida en el último año y has sabido estar donde has tenido que estar; te felicito por seguir manteniendo esa esencia tan tuya y que no debe cambiar.
    Te felicito por haberme aguantado durante estos 12 años de amistad, que se dice pronto, pero a ver cuántos amigos hay que durante 12 años hayan sabido respetarse y mantenerse al margen cuando ha sido necesario, a la vez que pendiente de que ambos estén bien, sumándole nuestras bromas y nuestros momentos lúdico-festivos.

    Te felicito por tu cuarto de siglo (con queso) y te deseo todo lo mejor. Ya lo sabes. Al igual que sabes que quiero seguir caminado a tu lado hasta que nos vayamos para el otro barrio (que no será San Diego precisamente).

    Puedes contar conmigo para lo que necesites.
    Un abrazo y un fortia.

    Te beso.

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