Reencontradome con las grandezas del invierno

Por fin he dejado de lamentarme por el asqueroso comienzo de este invierno y sobre todo, he dejado de lamentarme por la despedida del maravilloso verano que he disfrutado este año. Y he dejado de lamentarme del invierno reencontrandome con sus grandezas, con los momentos que sólo se viven en invierno. Además, me he dado cuenta, o mas bien me estoy convenciendo de ello, que el invierno tampoco es tan malo, lo que hace a este invierno malo es el grandioso verano que he pasado con mis amigos y mi familia. Realmente no sé como enfocar esta entrada, escribiendo de mi pedazo de verano o de mis pedazos de invierno.

Como lo tengo mas fresquito, voy a hablar de lo que pienso de mi próximo invierno. Ayer cuando salí con mis amigos, me di cuenta que a pesar de ser la peor estación anímica de mis años, hace que la frecuencia con la que vivo, me haga disfrutar mas de mi vida. En verano todos los días tenemos cosas diferentes que hacer: hoy playa, mañana copazos, pasado murito, el otro cumpleaños… un montón de cosas diferentes cada día que me mantiene en actividad todo el verano pero que sin embargo, al estar cada día haciendo cosas diferentes, no me da tiempo a echar de menos lo que hice el día anterior y darle la importancia que se merece.

Sin embargo, la frecuencia que adquiere tu vida en invierno, que aún siendo vertiginosa por culpa de los exámenes, este año, o por culpa del trabajo, el año pasado, me hace valorar mucho más cada momento que vivo. Y me mueve escribir esto un fin de semana que no se acaba de terminar pero en el que he disfrutado de distintos momentos que en verano no podría haber disfrutado de ellos. Una partida de cartas, un almuerzo en familia con la copita puesta, un cafelito familiar, un teatro en el Lope de Vega con mis amigos, una tarde con mi novia… todo esto no lo saboreo en verano como lo saboreo en invierno.

Y llego a la conclusión, que la forma en la que lo saboreo, la manera de valorar las cosas, las vueltas que le doy a todo, me lo da todo el tiempo que paso en silencio durante el invierno. Sé que no paso mucho tiempo en silencio, pero sí mucho mas tiempo que en verano. Multiplicado por 100. Unos años trabajando, otros años estudiando… todo el tiempo que paso en silencio trabajando, hacen que mi cabeza comience a echar de menos todo lo que me hace disfrutar en los momentos en los que no tengo que trabajar ni estudiar. Y esto es de lo que quería escribir el otro día, del silencio del invierno, que tanto me hacen sufrir echando de menos el verano, pero que tanta riqueza me da disfrutando de los momentos del invierno.

A disfrutar de la vida en cada momento, se dijo.

Un saludo

Muchas Gracias

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3 Comentarios

  1. Carpe diem.

    Cuando estás mal anímicamente, el peor enemigo a los que te tengas que enfrentar son: el no tener nada que hacer y el silencio.

    😉 Un saludo

  2. Cabessa miaaa, cuando cojonee vas a escribir algo nuevo ? Tanto blog, tanto blog pa naaaaaaaaaaaaaAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa….. jejeje.

    • Estoy en ello oreja… sabes que estamos mas liados que la pata un romano, pero estas navidades me pondré manos a la obra para darle vida al bicho. Un abrazo cabeza.

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