Como no, ya le estoy cogiendo el gusto, el motivo de la publicación de esta entrada viene motivada por una discusión/debate que tuve en Twitter a partir de leer varias opiniones de antiguos compañeros míos del instituto. Dicho debate surgió el día 18 de Agosto cuando me encontraba de vacaciones en Chipifornia. Por esa fecha, en Madrid, para el que se le haya olvidado ya, que no me extraña, se estaba desarrollando la JMJ. Como ustedes verán, soy un adicto a Twitter y todo el que pase por aquí y visitara Twitter esos días sabe que aquello era un aluvión de críticas a todo lo relacionado con la visita del Papa: un montón de datos económicos, intereses en la biografía del Papa, un montonazo de fotos comprometidas, un montón de montajes, millones de chistes fáciles… En fin, monotemático. Entrar en Twitter era observar cómo todo el mundo intentaba echar abajo todo lo bueno o positivo que podría tener la visita del Papa a España.

Pero claro, uno que es un poco “metiche”, uno que es un poco “fácil de lengua”, en este caso, “fácil de tecla”, no pude callarme ante tanta crítica. Y no pude callarme por la sencilla razón, que la mayoría de las críticas que veía eran clavaditas a las que vertían los profesores que muchos tuvimos en el instituto.
Estudié ESO y Bachillerato en el IES Azahar de Sevilla, me siendo orgulloso de haber pertenecido a ese instituto, creo que pertenezco a una muy buena generación de alumnos y creo que he tenido buenos profesores, pero a mi nadie me puede negar lo que dije ese día. Nadie me puede negar que muchos profesores gastan muchas energías dando sus opiniones políticas en clase y no me lo puede negar nadie porque todos han recibido las charlas y los monólogos progres de muchos profesores.
Por lo que escribo esto no es para contaros la discusión, el motivo es para exponer mi idea de como se debe educar en un centro público. Está claro que ni soy “experto” (entrecomillo porque odio la palabra), ni soy profesor, ni quizás tenga los suficientes elementos de juicios para hacer esto, pero creo que no hace falta.
En primer lugar. Bajo mi punto de vista un centro público debe estar exento de ideologías. Yo recuerdo clases enteras hablando de la guerra de Iraq, del petróleo de EE.UU., de sus elecciones, del Nunca Mais, de Aznar, de publicidad feminista, de la tregua de ETA (de la que me reí delante de una profesora, se enfadó conmigo, y creo que hoy día me tendría que dar la razón) y así un largo etcétera de temas de actualidad española y siempre con el mismo tinte. Incluso he recibido gracietas ideológicas recogiendo El Mundo que daban gratis en conserjería. Como dije ese día en la discusión de Twitter, gracias a Dios, o estuve demasiado avispado o simplemente he sido diferente, porque desde el primer en el que el profesor de turno salía de clase con su monólogo terminado, yo me disponía a reírme de lo que decía. Pero no todos hemos tenido esa “suerte”. Muchos de los alumnos del instituto Azahar han sido adoctrinados en los ideales de los profesores que allí dan clases.
A mi que no me vengan con las milongas de que las clases se tienen que dar necesariamente con una ideología, sobre todo cuando se trata de materias como Historia o Literatura. Aunque me exprimas a argumentos nunca me vas a convencer de que en esas materias necesariamente se tiene que meter ideología. No. No se tiene porque meter ideología. No me vendas milongas de bandos. Las cosas pasan y son tal y como son. Si yo quiero que mi hijo reciba una ideología concreta en la educación que recibe no te preocupes, ya me encargaré yo de buscar un centro privado que dé la materia con ideologías. Pero en un centro educativo público no. Me niego. Un centro educativo público debe ser neutral en todo, incluso en las ideologías. No estoy diciendo con esto que los centro privado tenga por cojones que dar la materia tiñéndola de una ideología, digo con esto, que un centro público, al ser competencia directa del Estado, o en este caso, de la Comunidad Autónoma, y los profesores que dan clases en sus centros deben darla ajustándose a la doctrina del que les paga. Artículo 1 del Título Preliminar de la Constitución Española. “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”
Y en segundo lugar. Otros de los temas que discutimos aquel día en Twitter fue en la preparación de los profesores. Creo que se dejó en el aire y sin concretar, como es normal en Twitter, que para que los profesores puedan trabajar en un centro privado deben recibir una formación adicional en ideología. Que se diga esto me produce hasta gracia. Yo defiendo la educación privada en lo que a su naturaleza se refiere, privada. Un centro privado elegirá a sus empleados como muy buenamente le dé la gana igual que sus clientes harán lo propio en contratar sus servicios. La formación de sus educadores me da igual, me preocupará cuando la quiera contratar. Igual que me da igual que es lo que hace un profesor de un centro público en su vida privada, pero que la separe de su trabajo, que es educar. ¿O es necesario que por pertenecer a un sindicato tenga que explicarle a todos los niños su labor en el sindicato de turno y sus reivindicaciones?. ¿Es necesario, como pasó en Madrid, involucrar a los alumnos de una clase en las protestas de los profesores?. Ningún profesor de los que me dieron clase tenían, supongo, una formación previa en como educar en ideologías, pero sin embargo bien que se preocupaban en aleccionarnos en ellas, bien que se saltaban temas que no les gustaba, como Camilo José Cela, que no era interesante cuando es el último Premio Nobel español. Me vuelvo a repetir, su situación personal me da igual, sus intereses me dan igual lo que a mi me importa es que me enseñe Literatura Española, incluido Cela, más si está en el temario.

Todo este “liaso” que me traigo se resume fácil: ideología en la escuela pública, no. Nos podemos meter en muchas cosas, como en cómo se dan las clases en los centros públicos y en los privados. Me sigue dando igual. Es decir, un centro educativo privado se ceñirá a educar a sus alumnos en lo que a la ley le obliga. Que quieren darle un toque progresista, que se lo dé. Que quieren que sus alumnos sean de derechas, que se preocupen de ello. Pero seguro que los padres que pagan religiosamente cada cuota saben qué tipo de educación van a recibir en el centro privado correspondiente, porque para eso les cuesta el dinero. Como dije antes, no estoy diciendo con esto que la educación privada lleve consigo un tinte ideológico, pero en un centro privado tú eliges que es lo que quieres para tu hijo. A mi me da igual que en el centro privado de turno den las clases bailando sevillanas, si al final de la etapa de bachillerato los niños llegan a selectividad con las lecciones aprendidas y los exámenes aprobados, ¿dónde está el problema? si es que mi madre quería que aprendiera sevillanas. Pero en un centro público no. Un centro público no puede teñir de ideología la educación de los niños. No está en el sueldo de los profesores ni en la propia naturaleza de la enseñanza. Tu dame conocimiento, ya veré yo que hago, como pienso, quién creo que tiene razón… en fin, déjame desarrollarme como persona, pero déjame a mi.
Y ojo, educar en valores no tiene por qué llevar consigo un cierto tinte partidista. El respeto, la igualdad, la solidaridad, el compañerismo… todas esas cosas se pueden enseñar sin los “darditos”. Como dijo un amigo mío, no se pueden aprovechar de nuestras debilidades para forjarnos.
Con esto espero dejar claro, aunque sea un poco desordenado, de lo que pienso de la forma de educación que se debe recibir en una escuela pública y lo que pienso de la educación que he recibido. Yo me pongo un NM.
Un saludo.